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Brasil y Paraguay empataron 2-2 en el Grupo B
Brasil y Paraguay empataron 2-2 en el mejor partido de lo que va de la Copa América 2011. El equipo de Gerardo Martino fue superior, mereció mejor suerte, pero una desconcentración defensiva lo dejaron con sabor a derrota sobre el epílogo.


El comienzo del juego fue todo de los guaraníes, que en 24 segundos ya había mostrado los dientes con una buena incursión por la banda izquierda de Marcelo Estigarribia, que terminó con un débil remate contra el arco de Julio César. Pero un minuto más tarde, Santa Cruz una chance nítida, pero tras ser habilitado a la perfección por Barrios, elevó su remate.

La Verdeamarela comenzó dormida y tardó casi un cuarto de hora en empezar a dividir la tenencia del balón. Creció el trabajo de Lucas Leiva -siempre correcto en las entregas- y llegó la primera llegada a fondo contra Villar. Ganso combinó con Jadson y éste cedió para la entrada de Pato, quien perdió el mano a mano contra el arquero.

Más allá de la paridad, el que daba la sensación de estar siempre un poco más cerca de abrir el marcador era el equipo de Martino, que tenía como mejor exponente a Estigarribia, quien tenía a maltraer a Dani Alves, planteando un mano a mano constante en el que ganó mucho más de lo que perdió.

Sin embargo, sobre el cierre del primer tiempo, Jadson, el reemplazante de Robinho, apareció descuidado a cinco metros del área y sacó un remate seco y bajo que fue a dormir al fondo de la red. Brasil, sin hacer mucho, se iba con ventaja al descanso.

En el inicio del complemento, Paraguay salió a buscar el partido sin dilaciones. Se plantó unos metros más adelante y no tardó en tener su merecido premio. Estigarribia volvió a escapar por la izquierda y sacó un centro bajo para la entrada goleador de Roque Santa Cruz, que empató con un tiro bajo, a contrapierna de Julio César.

Luego, con el trámite otra vez equilibrado, se sucedieron dos jugadas que cambiaron el curso de la tarde. A los 20 minutos, Neymar -de flojísima labor- quedó mano a mano contra Villar, y el arquero volvió a vestirse de héroe. La acción valió un gol: en la contra, Riveros le birló la pelota dentro del área a Dani Alves -otro que fue una sombra- y habilitó al recién ingresado Nelson Haedo Valdéz. El delantero remató, tapó Julio César, la pelota pegó en Lucio, rebotó en la canilla del guaraní y viajó por elevación al fondo del arco.

El gol produjo un doble efecto. Pareció matar a Brasil y le dio aire, confianza y tranquilidad a los paraguayos, que hasta disfrutaron por varios momentos del ole de sus hinchas que colmaron las tribunas del estadio Mario Alberto Kempes. Sin fisuras atrás, no sufrían contra su arco y contaron con una chance nítida para sentenciar el juego, pero Vera le pasó mal la pelota Haedo Valdéz en un contragolpe desperdiciado de forma insólita.

Sobre el cierre, Brasil lo empató porque es Brasil. Sin hacer mucho, por las luces de Ganso, que tuvo la virtud de dejar solo a Fred, quien ganó entre los centrales y sacó un remate mordido, que se hizo imposible para Villar. Fue el 2-2 para un partido entretenido, cambiante y por momentos muy bien jugado, una rareza para este torneo.


Fuente: www.elsolonline.com