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Uruguay salió de Kimberley para pasar la mañana con leones
Un pequeño mono sobre la cabeza del volante Alvaro Pereira o un cachorro de león en manos del delantero Sebastián Abreu: Uruguay pasó la mañana de este sábado en una reserva natural cercana a Kimberley, su búnker en el Mundial de Sudáfrica 2010.

En un ambiente de distensión y bromas, el plantel uruguayo pudo admirar leones mientras eran alimentados detrás de una elevada verja con hilos electrificados, tomarse fotografías con cachorros en el centro de entretenimiento y por un par de horas olvidarse del partido ante México del 22 de junio.

La reserva de Tarentaalrand está ubicada a unos 20 kilómetros de Kimberley y hacia allá partió una caravana de 12 vehículos a media mañana del sábado.

Un acompañante sudafricano de la delegación uruguaya explicó a la AFP que Tarentaalrand "es una de las pocas reservas de la zona que tiene leones".

"Hay que obtener una licencia especial que brinda el Estado", para poder alojarlos, ya que en muchos casos provienen de otras partes del país "o llegan a Kimberley para cruzamiento".

Históricamente los leones recorrían y cazaban libremente en el 'highveld' o meseta central de Sudáfrica, pero el desarrollo de la industria minera y luego la agricultura y ganadería los limitó a reservas naturales.

Por la carretera, ya cerca de Tarentaalrand, se pueden apreciar enormes verjas diseñadas para contener a las fieras.

La policía también intentó contener a la caravana de la prensa, que tuvo que esperar durante varios minutos para recibir la autorización de ingreso a la reserva.

Solucionado el problema y tras recorrer algunos kilómetros por una huella de tierra cobriza se llegó al complejo de cabañas de la reserva, que también funciona como albergue para aquellos que desean tomarse vacaciones en el campo con el toque adicional de los leones.

Luego hubo que caminar hasta las grandes jaulas utilizadas para alimentar a las bestias, donde un grupo de leonas y un macho joven destrozaban los restos de un asno.

Otro macho, mucho más grande y con una profusa melena observaba desde otra jaula y embestía cuando se acercaba algún futbolista.

Menudo susto se llevó el arquero suplente Juan Castillo cuando intentaba posar cerca de la verja para una fotografía. Demostrando que sus reflejos están intactos, saltó apenas escuchó al león entre las bromas de sus compañeros.

Abreu por su parte bromeó constantemente con lo enorme que eran las fieras comparándolas con las aparentemente menos alimentadas bestias de la ciudad de Minas, 80 km al noreste de Montevideo, de la que proviene.

Ya instalados en la zona de entretenimientos, fue Pereira del objeto de innumerables bromas de sus compañeros cuando le colocaron un pequeñísimo mono sobre su cabeza. Así estuvo durante varios minutos en tanto los demás jugadores le tomaban fotografías.

Cerca de allí había una jaula pequeña con dos cachorros de leones, los cuales pasaron por las manos de casi toda la delegación.

"Washington, vamos", dijo en un momento el preparador físico José Herrera al distendido entrenador Oscar Washington Tabárez y la caravana partió rumbo a Kimberley, rumbo al Mundial.